Tras la ruta del unicornio: ¿Qué falta para que Chile tenga startups de US$ 1.000 millones?

Tras la ruta del unicornio: ¿Qué falta para que Chile tenga startups de US$ 1.000 millones?

El tema resulta muchas veces controvertido. Algunos dicen que ya existen en Chile, otros dicen que no y algunos incluso creen que no es necesario que existan.
Se trata de los unicornios, esas empresas que en poco tiempo alcanzan una valoración superior a los US$ 1.000 millones y que para muchos representan el punto cúlmine de un ecosistema de innovación exitoso.
En el caso local, algunos aseguran que compañías como Crystal Lagoons (valorada en US$ 1.800 millones cuando solo tenía un año y medio de vida) o el Canal del Fútbol (que sería vendido en más de US$ 2.000 millones) son unicornios; sin embargo, los más puristas tienen sus reparos, especialmente si se tiene en cuenta que para entrar en esa categoría una compañía debiese tener una fuerte relación con las redes sociales o un componente tecnológico que la ayude a llegar al consumidor final, como es el caso de famosos unicornios como Uber o Airbnb.
Dado ese panorama, ¿qué tan difícil es que en Chile surja un unicornio? Expertos y diferentes actores del ecosistema emprendedor local coinciden en que es una tarea compleja, pero no imposible. Incluso, algunos se atreven a vaticinar que quizás en cinco o diez años se genere uno. “Para mí tienen que ocurrir varias cosas, pero hay cuestiones centrales. La primera es que todo el sistema productivo tiene que acompañar. Es decir, necesitamos que los inversionistas grandes locales crean que puede haber compañías de capital emprendedor que pueden transformar el balance económico de poder local. Ahí van a invertir en ellas, cuando se sientan verdaderamente amenazados en su zona de confort. Esto permitirá que lo ‘alternativo’ se vuelva mainstream y que escale, tal como lo han hecho tantas empresas tradicionales en Chile”, dice Eduardo Amadeo, managing partner de Mountain Nazca.
El inversionista agrega que también es necesario que el ecosistema “se lo crea en serio”. En ese sentido, explica que los emprendedores deben empezar a tratar a sus startups como empresas con potencial de crecer. “Esto significa generar equipos de clase mundial, que apunten a inversionistas regionales y tengan los estándares necesarios para realmente poder escalar, no alcanza la parte romántica, hay que hacer todo lo necesario y más para crecer en serio. Pero sí hay que tener mucha resiliencia en el camino, esa es la clave”, dice.
De opinión similar es Roberto Musso, presidente de Digevo Group, quien cree que es necesario mejorar ciertas condiciones del ecosistema. “Estas condiciones son que los equipos de emprendedores tengan conocimiento emprendedor del mejor nivel, es decir, tenemos que formar masivamente emprendedores con todos los marcos teóricos del emprendimiento, con conocimiento profundo de la tecnología y de toda la teoría emprendedora y de las prácticas emprendedoras que deben llevarse a cabo para que podamos lograr el éxito a nivel global, porque eso es lo que exige un unicornio”.
Así también agrega que debe haber financiamiento adecuado, por lo que se necesita que las empresas grandes empiecen a colaborar y, adicionalmente, es necesario que exista alguna forma de exit , ya que de esa manera los inversionistas se van a interesar en apoyar startups . “A nivel sistémico, lo que debería pasar en Chile para que tuviéramos un unicornio como resultado de la generación de muchas startups exitosas es que la cuaterna -Estado, universidades, empresas y startups – tiendan puentes muy robustos, de manera que los emprendimientos puedan afirmarse. Finalmente, un requisito clave, en mi opinión, es que el problema o la oportunidad que aborde el unicornio sea uno en el que nosotros tengamos ventajas”, dice.

Revisa en este link la nota completa publicada en El Mercurio:

http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-12-18&dtB=18-12-2017%200:00:00&PaginaId=11&bodyid=2