La importancia del mensaje en la comunicación empresarial

  • Mayo 20, 2020
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Para las empresas que necesitan estar en constante comunicación con sus clientes, ya sea por cuestiones internas de la compañía o por temas de cobranza y deudas, normalmente lo más importante es fijarse en el canal por el que se aproximarán a la clientela, pero tanto o más importante que eso es el mensaje que están enviando. Y es que un mensaje mediocre solo logrará alejar al receptor de lo que está ofreciendo tu empresa.

Por lo mismo, es necesario recalcar la importancia de crear un buen mensaje antes de llegar y tratar de contactar al cliente de una manera que puede terminar siendo perjudicial. Y es que hacer un buen mensaje puede salvarte de varios dolores de cabeza que mucha gente siente que son algo inevitables. Por lo mismo, lo mejor es tomar la importancia que tienen desde el comienzo.

El medio es el mensaje

Como bien ya dijo el reconocido filósofo y profesor canadiense, Marshall McLuhan, el medio es el mensaje, y esa es la aproximación que debes tener con el recado que quieras enviarle a la clientela. Desde las palabras que usas, hasta la forma de comunicarlo e incluso si está escrito en primera, segunda o tercera persona. Todo tiene su razón de ser, y si aprendes a escribir mejores mensajes, notarás la diferencia, y aún más importante: tus clientes notarán esa diferencia.

Lo primero que se busca al escribir una buena misiva es la cercanía con el interlocutor. Un mensaje demasiado frío y robótico será rápidamente desechado por el lector ya que piensa que es un mensaje masivo que no busca comunicarse con él directamente, si no que vender (o cobrar) algo específico, causando inseguridad en la persona. Por otro lado, un mensaje que se esfuerza demasiado en parecer cercano también puede repeler a las personas, ya que cuando nuestro cerebro ve algo que es demasiado bueno con nosotros, siempre buscamos la trampa. Dicho de otra manera, también genera desconfianza.

Es por esto que la clave está en encontrar el equilibrio. Cada empresa tiene su propio target y este es un momento perfecto para ocupar tus conocimientos para eso. Si sabes el tipo de persona que está en el lado receptor del mensaje, es más simple personalizarlo de tal manera que parezca escrito solo para esa persona en específico (aunque sea un mensaje masivo, destinado a mucha gente diferente entre sí). 

Algunas ideas simples para comenzar a cambiar tu mensajes es comenzar con el nombre del cliente al que va dirigida la misiva. Esto puede hacerse fácilmente con ayuda de los programas adecuados. Pero además de eso, no está mal saber algunos detalles del receptor. Dónde trabaja, dónde vive, incluso el grupo socioeconómico; así, podrás hacerte una idea y comenzar a intentar distintos tipos de mensajes (más coloquiales, más cercanos, más directos, entre varios otros).

Al final, el mensaje en sí puede ser tan o más importante que el canal elegido para enviarlo. Pero en ambos casos hay algo que une a estos dos conceptos: la personalización. Mientras más personalizado sea el mensaje, mejor acogida tendrá por parte del receptor, y esta puede ser la diferencia entre un cliente satisfecho y que no es problemático, con uno que derechamente no toma en consideración tus intentos de contacto.