Emisor y receptor: Los 2 lados de la contactabilidad empresarial

  • Junio 4, 2020
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A los procesos de mensajería en las compañías, normalmente se les ve en menos por las empresas, o se ocupa muy poco de su potencial, haciendo más complicado crear estrategias empresariales sólidas y que puedan generar un lazo fuerte con los clientes. Es más, muchas veces vemos que el poder de contactabilidad de una compañía puede ser sumamente poderoso, enviando una gran cantidad de mensajes a muchos tipos de personas, pero sin preocupación por el mensaje en sí, el contexto, o siquiera en la persona que está recibiendo ese mensaje.

La contactabilidad en los negocios es una parte importante del rubro, ya que es tu manera de comunicarte con los clientes y la única forma que tienen ellos de contactar contigo.  Es por esto que es tan importante que le demos la relevancia necesaria a nuestro producto, nuestro mensaje, pero también al receptor del mismo. Si tenemos la capacidad de segmentar a nuestros clientes, de enviar grandes cantidades de mensajes o incluso de hablar de manera directa con el cliente, ese es un gran plus, pero no creemos que sea tan efectivo si no tomas en consideración los dos lados de la contactabilidad empresarial: El receptor -el cliente, en este caso- y el emisor -la compañía-. Es por eso que debemos analizar a ambas figuras por sí mismas.

El cliente, receptor del mensaje:

Pocas sensaciones son peores que cuando revisar tu celular porque acaba de vibrar y ver que se trata de el quinto mensaje que cierta compañía te manda en la semana. O cuando al fin logras conciliar el sueño después de un arduo día de trabajo, solo para despertar con una llamada -que por la hora parece urgente- y se trata de un llamado de cobranza. Sabemos que al leer estos ejemplos el nombre de al menos una empresa se te ha venido a la mente, y eso es exactamente lo que queremos que evites en este post: Ser recordado como el de las llamadas molestas o los mensajes excesivos.

Es por esto que te sugerimos tener bien pensadas tus acciones antes de enviar tus mensajes al cliente. Recuerda, que tal como tú, el cliente es una persona que merece respeto e interés. La empresa que le presta servicios debe ser empática con el cliente, sino la persona fácilmente perderá sus ganas de seguir con esa compañía. Por otro lado, en un contexto en la que la mayoría de las empresas no hacen esto, hacerlo bien hace que tu trabajo destaque frente al poco cariño que le pueden poner otros mensajes empresariales. 

Si te interesa saber más sobre cómo mejorar tu contactabilidad con el cliente, te sugerimos leer nuestro post al respecto. 

La empresa, emisora del mensaje:

Pero, a pesar de todo lo que ya se dijo sobre el cliente, hay que recordar que es la empresa la que tiene las cartas del asunto. Cada decisión o cambio en la estrategia comunicacional deberá pasar primero por varios trabajadores. Por eso es que tantas compañías ya saben qué es lo que deben hacer para mejorar sus mensajes, pero no lo llevan a cabo. Que es muy costoso, que no ven ganancias cercanas, que no pueden simplemente cambiar los protocolos.

Las empresas deben ser inteligentes y utilizar sus recursos de la manera más efectiva, para así no perder los clientes o base de datos que ya tiene. Ajustar las estrategias y mensajes de comunicación es parte del proceso de optimización constante que se espera que las compañías hagan de manera recurrente.

Los cambios requieren tiempo:

La verdad, es que esto, tal como cualquier cambio importante, requiere tiempo para que se puedan ver los resultados. Tratar de innovar en cualquier área de una empresa y esperar cambios inmediatos es el camino equivocado. Por eso te recomendamos aplicar los cambios que consideres necesarios en tu proceso de mensajería para poder llegar de mejor manera a tus clientes. Y si te interesa saber más sobre cómo ser más certero con tu comunicación, puedes leer nuestro post sobre porqué es importante segmentar el mensaje en la comunicación.